viernes, 6 de julio de 2012

Cuento Maravilloso:
“El príncipe despistado”


Érase una vez un príncipe llamado Eric al que le gustaba pasear por el bosque. Le gustaba tanto tanto, que el día que no paseaba por dicho bosque se sentía triste.


Un día, mientras paseaba, se perdió ya que caminó por largas horas sin darse cuenta, sintió que tenía frío, y el camino estaba oscuro, así que no tuvo más remedio que descansar debajo de un árbol. Se quedó dormido en un abrir y cerrar de ojos.


Al día siguiente, Eric se despertó y tenía delante de él una ardilla que lo miraba a los ojos.


-          ¡Hola, muchacho! Dijo la ardilla


-          Pero… ¡Desde cuándo existen las ardillas que hablan?


-          Desde siempre joven. Aquí todas las ardillas hablamos ¿ Te has perdido? Preguntó la ardilla


-          Sí, porque se hizo de noche y ahora no sé volver a casa.


-          No te preocupes, joven ¡Yo te ayudaré!


Tanto la ardilla como el príncipe anduvieron hasta llegar a un río cristalino. Allí se acercaron para beber agua.


-          Sigo sin saber dónde estamos. Dijo el príncipe


-          No te preocupes, tenemos todo el día para encontrar tu casa.


De repente, un grito los asustó.


-          ¡Socorro!¡ socorro!


Cuando Eric se dio la vuelta, una jovencita chocó contra él.


-          Perdona, no te había visto, exclamó la joven.


-          No te preocupes. Oye, ¿por qué corres?


-          Es que me persiguen los Rabits


-          ¿Y quiénes son los Rabits? Preguntó extrañado el príncipe.


-          Pues son  unos monstruos que le sirven a un malvado caballero.


-          ¿y por qué te persiguen?


-          Porque me he escapado. Me secuestraron cuento tenía 10 años y mis padres siempre me han estado buscando.


-          ¿ Tú eres la princesa Lira? Siempre había oído que una princesa  fue secuestrada por un monstruo, pero creí que todo era una leyenda.


-          Es verdad, yo soy esa princesa.


-          Pero… no hay tiempo que perder, es hora de irme para que no me atrapen, gritó la princesa.


-          Vamos contigo.


Así pues el príncipe, la princesa y la ardilla corrieron hasta llegar a una cabaña. Allí pasaron la noche.


-          Oye, yo también soy un príncipe, el príncipe Eric. ¿Nunca has escuchado nada?


-          No, contestó la princesa, pero es que llevo mucho tiempo encerrada, no conozco nada de nadie.


 Tanto Eric como Lira, se pasaron toda la noche contándose anécdotas y conociéndose poco a poco hasta caer rendidos.


Al día siguiente los rabits aparecieron por allí para llevarse a la princesa.


-          ¡Eric, socorro!


Cuando Eric despertó vio como se llevaban a la princesa.


-          ¿Y ahora qué hacemos?


-          Debemos ir al castillo malvado, seguro que está allí. Voy a olfatear


Iniciaron el camino, hasta llegar al castillo. Entraron y… ¡ Allí estaba Lira rodeada de rabits y por el caballero malvado!


-          Suéltala, gritó Eric


-          Tendrás que luchar conmigo.


-          Eso está hecho


El príncipe se llenó de valor y con su espada mágica consiguió derrotar al caballero malvado.


Pero Lira cayó desmayada.


-          ¡Lira, Lira!


Eric también cayó al suelo


Al momento abrió los ojos y…


-          ¿Dónde estoy?


-          ¡ Pero si estoy en el bosque! Debajo del árbol donde me quedé dormido.


Eric había tenido un sueño, y todo lo que había pasado no había existido.


Empezó a caminar hasta llegar a casa.


Su madre, preocupada, le pregunto:


-          Eric, pero dónde te habías metido.


-          Me despisté, madre. No volverá a ocurrir.


-          Pues arréglate porque ya están aquí el rey Carlos y la reina María con su hija Lira.


-          No puede ser ¡Pero si es Lira! ¡La princesa de mis sueños!


El príncipe pensó:


-          Será el  principio de una bonita amistad


Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario