Hace algunos años, tenía claro que quería estar rodeada de niños, ya que es la etapa de la vida en la que hay recuerdos y momentos que son realmente difíciles de olvidar. Épocas pasadas que nos marcan de por vida, no sólo por nuestras vivencias, sino por lo aprendido en el transcurso de las mismas. Porque cuando veo a los niños, mi imaginación vuela a la época en la que con mis muñecas jugaba a ser maestra.
Quiero iniciar este viaje en el mundo de la docencia. Un viaje que iniciamos juntos con una responsabilidad, que será, guiarlos por el buen camino. En este viaje incluimos la amistad, no solo entre maestras- alumnos, sino con todo el equipo docente que nos rodea, y que vive ese sueño con nosotros.
Quiero sentir lo que sienten ellos, incluso a pringarme los dedos. A no olvidar aquellas actuaciones de teatro, donde estabas rodeada de todos tus amigos de clase, y expuesto ante un público numeroso de padres y madres cargando sus cámaras de fotos, que luego serán reveladas en un álbum lleno de recuerdos. Numerosos rincones de juegos divididos por toda la clase, donde poder dejar volar la imaginación, y construir nuestro propio mundo lleno de emociones y sentimientos, donde me enseñaron gran parte de los conocimientos, hasta convertirme, en lo que soy. Poco a poco quiero ir formándome para ser una buena profesional, y así cada día de mi vida, pueda estar orgullosa de mi, y lo puedan estar los demás, porque hay mucho que aprender, pero también mucho que enseñar, la infancia es el mejor tesoro que se puede tener, y es algo que hay que aprovechar
No encuentro mejores razones para poder dedicar mi vida a esta bonita profesión.
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